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Miércoles 11 de diciembre de 2019

Programa reúne a abuelitos y niños para que se acompañen y desarrollen la empatía

La idea es combatir la soledad de los asilos y enseñar a los niños a cuidar y tratar bien a las personas.

Como todos los veranos, la residencia de adultos mayores Amavir Coslada en Madrid realiza un campamento en el que conviven menores desde los 6 años hasta los 12, con los residentes de los asilos.

Los niños y abuelitos disfrutan de diferentes tareas y actividades educativas que se distribuyen a lo largo del día. Desde desayunos y comidas, hasta manualidades, gimnasia, bingo y excursiones.

Los niños llegan temprano para iniciar su jornada y permanecen en el centro hasta la tarde. Los residentes los esperan ansiosos y se asoman de vez en cuando para ver si aparece algún niño.

El programa nació inspirado en algunas instituciones en Estados Unidos que mezclaban guarderías con asilos. La idea del proyecto es que ambas partes obtengan beneficios.

De acuerdo con la psicóloga del centro, Isabel Gómez de Salazar. Está demostrado que las personas mayores implicadas en actividades intergeneracionales se sienten más felices que otros de su misma edad. Además, compartir con los más pequeños ciertas horas del día incrementa su actividad física, cognitiva y social.

"La interacción es real. Florece su memoria y aparece la concentración, la atención y hasta olvidan sus dolores. Es increíble", asegura la profesional.

Para los menores que participan en la actividad, no hay duda de que esto es una lección de vida, pues no sólo escuchan historias increíbles de sus mayores, también aprenden sobre la vejez y desarrollan su empatía, algo vital para el resto de su vida.

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Tags Niños